Nació un sábado 13 de enero de 1940 en la ciudad
de Cañada de Gómez, departamento Iriondo de la
provincia de Santa Fe, Argentina. Su nombre verdadero es Ellery
Guy Rech. Su madre lo bautizó Ellery porque así
se llamaba un famoso personaje del radioteatro de la época.
Su nombre se pronuncia éleri, como el personaje de las
novelas inglesas Ellery Queen. Su abuelo era austriaco y por
parte de su madre tiene ascendencia italiana.
Al poco tiempo de nacido Ellery, los Rech se fueron a vivir
a la ciudad de Campana, en la provincia de Buenos Aires, debido
al traslado de su padre que era ferroviario y trabajaba en
los ferrocarriles en Cañada de Gómez. En Campana
se crió, fue niño y adolescente, y se inició
en la música. No era bueno en el colegio, pero tal
vez porque cantaba tenía el cariño de las maestras,
que le decían que “debía cantar porque
tenía una hermosa voz”. Así se sumó
al coro de la escuela.
En 5to año del secundario un amigo le propuso probarse
en una orquesta de Zárate llamada Swing Fénix.
Ellery fue y cantó Tu me acostumbraste. Pero no duró
mucho como integrante. Al poco tiempo se sintió atraído
por otro conjunto de la misma ciudad que sonaba mejor y tenía
el puesto de vocalista vacante, ya que su líder había
desertado para iniciar una carrera solista bajo el nombre
de Billy Cafaro –de quien Juan Ramón luego reconocería
la influencia en sus primeras grabaciones. Ahí fue
Ellery. La orquesta en cuestión se llamaba Los Casanovas
y estaba formada por los mejores músicos de la ciudad.
Corría 1959 cuando debutó con ellos en Zárate.
Ellery estuvo, a partir de los 60s, un año viajando
en tren, haciendo el tramo Campana–Buenos Aires–Campana,
buscando alguien que lo atendiera, golpeando puertas con su
música bajo el brazo y teniendo que llevar a cuestas
un problema en uno de sus pies que traía desde nacimiento
–en lenguaje médico se llama pié bot–y
que lo llevó a tener 12 operaciones. Aunque su vocación
musical estaba por encima de todo.
En mayo de 1961 finalmente se acercó a las oficinas
del sello Disc Jockey con unos discos de prueba que había
realizado –demos, para utilizar una palabra actual–
y fue atendido por un ejecutivo de la empresa llamado Eduardo
Piovano. Éste lo referenció inmediatamente al
director artístico de sello Horacio Malvicino. Junto
a Malvicino –quien se encontraba en ese momento en el
estudio de grabación trabajando con Rosamel Araya–
comenzaron las primeras grabaciones profesionales. El joven
Ellery por entonces acusaba 21 años.
Rodríquez Luque (el dueño del sello) hizo una
objeción el nombre del futuro cantante profesional:
Ellery era un nombre difícil, la gente no se iba a
acordar fácilmente. La nueva estrella debería
cambiar el nombre, ya que Ellery Rech no se ajustaba a un
artista que estaba próximo a grabar en español.
Esta persona observó que Ellery llevaba bajo el brazo
el libro Platero y yo, cuyo autor es Juan Ramón Giménez.
Y de esa manera y al instante Rodríguez Luque exclamó:
"Tú serás Juan Ramón... y yo seré
Platero", a lo que Malvicino asintió con gusto.
Así nació el seudónimo artístico
Juan Ramón.
Llegó 1961 y llegó el primer disco. En general,
su comienzo en la música estuvo marcado por canciones
que ya eran éxitos en Europa y Estados Unidos. Por
esa época, era común traducir al español
los hits de otras latitudes. Su primera grabación profesional
fue Cuando quieras amor, que se editó en disco simple
de 78 RPM con el tema No me digas en su cara B. También
fue editada en disco doble (2 canciones por lado) junto a
Pitágoras, Quince años tiene mi amor y No me
digas. Los primeros registros de Juan Ramón contaron
con la colaboración de Ben Molar, especialista altamente
solicitado en traducir éxitos extranjeros al castellano.
Seguidamente Juan Ramón grabaría varios discos
más, incluidos muchos discos simples y dobles, siempre
con el acompañamiento de Horacio Malvicino y su orquesta.
Otras canciones que grabaría el artista en la primera
mitad de los años 60 son Corre González, Soy
el amor, Devuelvo tu carta, Anochecer de un día agitado,
Ese beso, Enseñando bossa nova, Volvamos a ser novios,
La tierra, Si quieres dejarme, Oh mi señor, Dominique,
Mejor esta noche, En mi mundo, Como mamá, Sospecha,
Truco twist, Frío de nieve, La noche que lloré,
Limbo rock, Mira cómo me balanceo, El baile del ladrillo,
Sabor de sal, Por culpa del horóscopo, Popotitos, Eres
el demonio disfrazado y muchas, muchas más teniendo
en cuenta que en esa época los artistas editaban hasta
3 long plays por año y varios simples y discos extended
play. Si bien el tema Se ha puesto el sol lo llevó
a ser bastante conocido, el cantante no lograba anclar en
la gente de manera masiva y no lograba tener repercusión.
Para impulsar su ascenso, le pidieron que cantara temas de
su propia autoría, pero Juan Ramón sabía
que esa no era la manera, que sus canciones no eran las adecuadas
para ese momento. Así fue que empezó a buscar
canciones que le facilitaran su carrera. Había un tema
de Neil Sedaka de esa época que se adaptaba bien a
su registro. Se llegó a Radio Libertad (en calle Florida
en Buenos Aires) y conversó con Oscar Rubén
Martín, el disc jockey de la emisora, quien le facilitó
la grabación y además le sugirió que
vaya a ver a Ben Molar para intentar dar forma a una versión
en español. Así fue como Juan Ramón llevó
al vinilo la canción Feliz cumpleaños dulces
16 (Happy birthday sweet sixteen), a la postre, melodía
que lo llevaría a vender miles de discos.
Tres o cuatro discos más o menos desapercibidos y
una carrera en ascenso constante desde el interesante nivel
de ventas que le dio la grabación de Sedaka. Al poco
tiempo llegarían más hits: Cada noche sin ti,
El rey de los payasos, Corazón loco. Este crecimiento
artístico no solo era apoyado con actuaciones en vivo
–al principio en localidades cercanas que lo abrazaron
como Zárate, Baradero, Ramallo y San Nicolás,
e inmediatamente en otras provincias– o grabaciones
de discos. Juan Ramón también realizaba numerosas
presentaciones en radio, como en los programas de El Mundo
en los años 1962 y 1963. Cantaba con la orquesta estable
de la emisora porteña dirigida por Horacio Malvicino
y los envíos eran conducidos por Héctor Castro
Rey y Valentín Viloria. Juan Ramón cantaba en
vivo a las 13.30 y a las 21 ante una numerosa platea. Esto
le permitía promover sus canciones y llegar a todo
el país.
Y al poco tiempo llegaría la televisión. La
gente de Disc Jockey lo hizó debutar en TV en el programa
Ritmo y juventud de Canal 11, espacio televisivo que promocionaba
artistas del sello entre los que se encontraban Tony Vilar,
Leo Dan, Facundo Cabral, Danielo, Daniel Colau y Pepito Pérez.
Este programa era la competencia de El club del clan, emitido
por Canal 13 y patrocinado por la compañía de
discos RCA, que sería en poco tiempo el nuevo sello
de Juan Ramón. Seguidamente vendrían actuaciones
televisivas en el recordado Sábados Circulares de Pipo
Mancera, o en otros un poco menos recordados como Casino,
El Special, La Cantina de la Guardia Nueva y Show Rambler.
Fue allá por el ’63 o ’64 que Juan Ramón
pasaría definitivamente a utilizar el apodo “Corazón”,
por el cual sería conocido internacionalmente. Ese
apelativo fue idea de Antonio Barros, un hombre de radio que
conducía una exitosísima audición de
la época llamada Una ventana al éxito. Barros
daba sobrenombres a sus artistas más queridos. En su
elenco se encontraban Palito Ortega, Leo Dan y Jack y Los
Ciclones.
Juan “Corazón” Ramón pasa a RCA
Víctor (cuyo logo oficial es un perro escuchando una
vitrola) en 1964, y paradójicamente y si la historia
no se equivoca, lo primero que haría para su nueva
compañía no sería un disco long play
sino una aparición en cine, otra de las herramientas
mediáticas que se utilizaban en la época y que
permitía a los artistas mostrarse ante gran cantidad
de público. El cantante participaría de la película
El desastrólogo con Pepe Biondi, donde cantaría
la canción “Cariñosa” los españoles
Dúo Dinámico. Desde su incursión inicial
en la pantalla grande hasta 1970 el cantante aparecería
en una decena de filmes, siendo su más recordada, El
galleguito de la cara sucia en 1966, con Nora Cárpena,
Eddie Pequeninho y Los Iracundos originales. También
hizo televisión, con su propio programa llamado Juan
Ramón busca la felicidad que iría en duplex
por Canal 9 y Canal 7. Sumado a sus participaciones en emisiones
como Sábados circulares de Pipo Mancera por Canal 13,
donde era tratado como una auténtica estrella. Otra
constante por esa época era la aparición en
revistas de circulación nacional como TV guía
o Radiolandia.
En materia discográfica, su nueva compañía
disquera no podría haber elegido un mejor nombre para
el primer LP de Juan Ramón en RCA: Juan Ramón
con nosotros. Y fue a mediados de la década que Juan
“Corazón” Ramón se consolidaría
como el gran artista nacional de proyección latinoamericana,
compartiendo el podio junto a Leo Dan y Palito Ortega, y acechado
por un tal Sandro, que con sus movimientos de cadera venía
pidiendo pista. Y esa consolidación estaría
sustentada en las primeras salidas del cantante al exterior.
La primera vez que Juan “Corazón” Ramón
salió del país fue a Chile. De ahí a
Perú, y luego a Uruguay, Colombia, Estados Unidos,
Costa Rica, El Salvador. Así fue edificando su carrera
en toda América. Y así se fueron editando sus
discos por todo el continente.
En 1967 el ídolo recibiría un nuevo espaldarazo
a su carrera: ganaría el Festival de la Canción
en Benidorm (España) y grabaría un trabajo muy
interesante que buscó posicionar al cantante en Europa:
Juan Ramón en Roma editado simultáneamente en
castellano e italiano. Recordemos que por esos días
el estilo melódico italiano hacía furor y cualquier
cantante de habla hispana soñaba con la edición
de sus grabaciones en el viejo mundo. Las canciones del disco
(compuestas por Franco Migliacci, Sergio Endrigo, Palito Ortega,
Leo Dan y el mismísimo Juan Ramón) se apartaban
un poco de la línea por entonces habitual del cantante,
que hasta ese momento había registrado mayormente éxitos
internacionales. Este disco lo presenta apoyándose
más sobre su fuerza interpretativa que por el apoyo
que pudiera brindarle una obra conocida. En su estadía
en Italia, llega a oídos de Juan Ramón una canción
que si bien no ganó el Festival de San Remo, fue una
de las mejores: Io che non vivo senza te. El cantante la grabaría
inmediatamente al regresar al país bajo el nombre Yo
que no vivo sin ti. Años más tarde la grabaría
Elvis, y posteriormente Luis Miguel, evidenciando lo visionario
que había sido.
El comienzo de la década del setenta encuentra a Juan
“Corazón” Ramón girando por Latinoamérica.
Se presenta en Panamá, donde debido al éxito
resonante se ve obligado a radicarse allí un tiempo,
obteniendo gratificantes resultados de su estadía.
Lo mismo le sucede en Colombia a los pocos años. En
1977 se radica finalmente en Perú por un largo tiempo.
Perú siempre había prestado atención
a la música de Juan Ramón. Primero con Se ha
puesto el sol de Disc Jockey y luego con Yo que no vivo sin
ti de RCA. Pero es con la canción Ata un cinta amarilla
al viejo roble (cuyo título original es Tie a yellow
ribbon) que el cantante tomaría amplia notoriedad en
ese país. Pero este no es el único motivo por
el cual el ídolo se quedó a vivir en Perú…
Juan Ramón conoció a su mujer Isabell en Lima,
la capital peruana, mientras actuaba en un café concert
llamado El Barrabás. Hasta ese momento el cantante
nunca había mezclado lo artístico con lo sentimental,
pero con Isabell hizo una excepción. La única.
La foto que le firmó a mediados de los setentas fue
el comienzo del romance que luego devino en matrimonio. Al
poco tiempo de afincarse en Perú tuvo su primer hijo.
Justo con la salida de otro de sus mayores éxitos:
El teléfono llora.
Ausente de Argentina en materia artística, Juan Ramón
regresa en 1983 al país seducido por varias propuestas
de trabajo. Y es partir de entonces que tendría una
década prodigiosa: se transformaría en tan solo
un par de años en el Nro. 1. De vuelta en su tierra,
firmó contrato con Microfón Argentina SA (MICSA),
editando una decena de long plays entre 1983 y 1988. Desde
el primer disco en su nuevo sello trabajaría con el
productor Mario Kaminsky (hoy director de Radio Colonia) con
quien llegaría, sin exagerar, a la gloria gracias al
LP Juan Ramón ’84, a caballo del éxito
de su canción Jamás. Este éxito se vio
coronado por la nacimiento ese mismo año de su hija
Carol, con quien más tarde regrabaría El teléfono
llora a dúo.
Juan Ramón ’84 se convertiría en el disparador
de la masividad de ídolo, seguido de cerca en ventas
por El fenómeno, editado el año siguiente, que
contenía Cariñito y que le abriría tremendas
perspectivas laborales. La etapa Microfón es considerada
por mucha gente como la mejor Juan Ramón, la más
prolífica, la más característica. Seguirían
registros como Otra vez Nro. 1, El ídolo, Internacional,
Firme junto al pueblo. Las apariciones televisivas en diversos
programas comenzaron otra vez a ser moneda frecuente –numerosísimas
apariciones en Finalísima del Humor conducido por el
fallecido Leonardo Simons– y sus actuaciones muy concurridas.
Quizá los temas que sintetizan esta popularidad, esas
melodías que nadie puede desconocer de la época
sean Macumba o Tabaco y ron. En 1986 volvió al cine
con En busca del brillante perdido, donde hacía de
galán de Sonia Rivas, una mexicana compañera
de grabadora que por esos días le iba muy bien con
sus boleros.
A fines de 1988 se desvincula de Microfón y pasa a
CBS, aunque estaría por solo algunos discos, como La
fiesta de Juan y Show ’90. Es por estos años
que Juan Ramón comienza a coquetear con otros ritmos.
A fines de los 80s y con la movida tropical en boga, Juan
“Corazón” Ramón cambia el rumbo.
Como él dice al hacer un raconto de su vida: "Los
90s fueron más cuarteteros, más cordobeses".
En definitiva, fueron tropicales: el ídolo incorporó
otros ritmos de moda que le permitieron aggiornarse y mantenerse
vigente. Se perfiló como un cantante polirubros: sus
discos irán del melódico al pop y del cuarteto
a la cumbia, grabando hasta dos y tres discos por año.
Y la gente lo aceptó.
Juan Ramón grabó con otros artistas también.
Con Romana Farrés en 1984 la canción Guarda
tu amor, en 1988 hizo duetos con Heraldo Bosio, en 1989 con
Daniela Mori, una ex Las Primas, en 1991 con Los Cartageneros
y Miguel "Conejito" Alejandro –otro cantante
que estaba en la cresta de la ola, entre otros. Hasta se dio
el gusto de grabar, en 1987, junto a Leonardo Favio la canción
Resistiré, luego ampliamente difundida en los años
2000. Un antecedente de quien supo ver el potencial de la
canción 25 años antes.
Se sucedieron discos como Pasito tun tun y Sácala
a Bailar que apuntaban directamente a la cumbia y el cuarteto,
pero siempre con su particular estilo. Y siempre llevándolo
a los primeros rankings de venta. Por esos años también
grabaría el ídolo una segunda versión
de Llorando se fue. Muchos creyeron ver en Juan Ramón
el oportunista que grababa en castellano su versión
de la Lambada –popular ese año por el grupo Kaoma–,
pero la realidad indica otra cosa: Juan Ramón había
grabado esta canción de origen boliviano en 1985, y
simplemente estaba renovando la versión de una melodía
que estaba siendo mundialmente conocida. También grabaría
otro tema de moda: el popular Sopa de caracol, que lo llevaría
a visitar otra vez España.
Grabó para Polygram , Musika SA, para Magenta lo más
tropical, y otra vez para Microfón. En 1994 el ídolo
volvió a reinventar su sonido con un disco que seguía
la tendencia internacional editando la placa DJR: un disco
que ya desde el audio plantea una situación distinta
a niveles casi europeos: máquinas de ritmo y sonidos
electrónicos para cantar y reversionar temas en plan
tecnopop y reggae de sus más grandes éxitos.
Desde 1995 Juan Ramón alternará lo tropical
y lo bailable con discos más relacionados con su repertorio
clásico, y también realizaría algo que
ya había hecho anteriormente y que había convertido
su marca registrada: los popurrís (medleys en inglés)
de temas clásicos reversionados en canciones enganchadas
bailables. Entre 1995 y 1997 editó cuatro volúmenes
de la serie Baila Baila que se constituirán en su mayor
éxito de la década de los noventa. Hasta se
dio el lujo de hacer algo que nunca había hecho: grabar
tangos, también enganchados.
Ya en Fonovisa Argentina SA, en 1997 el cantante edita un
trabajo titulado Reencuentro donde revisa sus viejos éxitos
en nuevas versiones como Muñeca de Cera y El teléfono
llora, que lo llevará a volver a presentarse en el
Teatro Astros con varias funciones. A fines de los 90s volvería
con los ritmos tropicales y a principios de 2001 realizaría
un disco cuartetero con aires de carnaval llamado El corazón
que canta, para el cual músicos cordobeses vinieron
a Buenos Aires a grabar con él. En este material el
ídolo rescataría viejas canciones como Lo veremos
triste y amargado de la década del cuarenta.
La crisis de 2001–2002 parecía también
haberlo golpeado, aunque él siempre sostuvo que trabajo
nunca le faltó. Pero fue a partir de 2004 cuando volvió
a estar en primer plano gracias a una interesante movida de
Sony BMG. Esta compañía tuvo una gran idea:
lanzar una serie de recopilaciones titulada 20 Secretos de
Amor: una veintena de CDs de grandes éxitos de los
artistas más populares de los 60s y 70s. Esto fue muy
bien recibido por el mundo artístico ya que puso a
disposición de la gente una cantidad considerable de
canciones nunca antes editadas en CD. En el caso de Juan Ramón,
esta placa compilaba las más notables grabaciones realizada
en RCA en la época 1965–68. Esta movida discográfica
sumada a la aparición de un nuevo programa de TV bautizado
30 y Pico, emitido por Canal 7 y dedicado a los artistas de
antes, desembocó en una tendencia comercial nostálgica
que generó mucho trabajo para estos cantantes, aunque
con resultados dispares, pero no para el ídolo que
se destacó por sobre los demás participando
en tres ocasiones entre 2004 y 2005. Volvió a estar
en la radio, volvió a estar en la televisión.
Las actuaciones se multiplicaban no solo en el territorio
nacional, sino en otros países como Perú y Estado
Unidos, adonde nunca dejó de ir. Incluso, participó
de programa televisivos extra musicales –como El juego
de los matrimonios que se realiza en Santiago de Chile al
que concurrió con su esposa, y junto a Tormenta y su
pareja Fabio. Juan Ramón a pesar de no haberse ido
nunca, estaba de vuelta.
No era un resurgimiento, era un reconocimiento. Y a partir
de ese momento, Juan "Corazón" Ramón
apelará al clasicismo como carta de presentación.
Y retornó al disco con nuevas grabaciones: El ídolo
eterno en 2005, Otra cosa es con guitarras, un compacto plagado
de boleros en 2007, y El embrujo en 2008. En 2009 festejó
sus 50 años con la música con un show en Crónica
TV y un disco doble con nuevas versiones de sus antiguos hits
y nuevas canciones. También editó recientemente
un disco titulado Cómo no creer en Dios, de corte espiritual
pero siempre con su particular estilo.
En cincuenta años, miles de discos vendidos, miles
de shows, más de 100 placas grabadas, más de
1.200 canciones, decenas de reconocimientos y premios de todos
los tamaños y colores. Hoy vive en Capital Federal,
pero también tiene una casa en Lima (Perú) que
compró a mediados de los 80s y que visita frecuentemente.
Hincha de San Lorenzo de Almagro y admirador de los personajes
de Walt Disney. Admira a Palito Ortega y a Leo Dan, de quienes
dice que son autores incomparables. Tiene muchas ofertas de
trabajo y ganas de seguir.
El 2010 encuentra a Juan "Corazón" Ramón
en actividad plena. Algunos lo verán después
de mucho tiempo, como dice él, "más gordo,
más flaco, más viejo", pero con la voz
y el carisma intactos. El cantante sigue. Juan "Corazón"
Ramón, hoy un artista sin presiones pero con ilusiones,
sin la masividad de los 80s, pero que sigue grabando como
cuando tenía 21 años, que sigue presentándose
en vivo en escenarios de toda América apelando a sus
más de 50 años de canciones populares. Entretener
al público fue su misión durante toda la vida.
Juan "Corazón" Ramón: un artista único,
eterno y admirable. El ídolo eterno. El máximo.
Biografía corregida y aumentada en diciembre de 2009.
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